EL COSTE DE LA EXTINCIÓN

Un año mas Galicia arde, se ha publicado en los últimos días, que los trabajos de prevención en esa Comunidad Autónoma comenzaron en el mes de Agosto, fecha a todas luces totalmente inadmisible. Y mientras el Gobierno gallego continua con las privatizaciones de los medios de extinción.

A nadie se le escapa que la extinción es un gran negocio en el que todas las empresas, (sobre todo las constructoras y de servicio que ante la crisis del ladrillo buscan ocupar nuevos espacios), quieren participar del reparto del pastel. Extinguir sigue siendo mucho mas caro que prevenir, y todos los que nos dedicamos a esto sabemos que los incendios forestales se apagan en invierno y en el principio de primavera. 

La contratación de personal fijo BPKljD0CAAAR12pdiscontinuo desde las administraciones Publicas para al menos seis meses, y no de tres como en la actualidad, permitiría tener los montes  mas limpios y un mejor conocimiento de los espacios naturales por las brigadas forestales que en invierno harían labores de prevención y en verano extinción.  Con esta política priorizando la prevención seria mas barata para el contribuyente, daría mas estabilidad en el empleo y haría que fuera mas fácil extinguir en caso de un incendio. Pero las administraciones siguen destruyendo empleo, las privadas contratando con empleo precario y nuestros espacios naturales siguen ardiendo por la mala gestión de unos y la avaricia sin escrupulos de otros……….

Tras los incendios de Galicia, El diario el Mundo publicó un articulo en el que afirmaba que el precio medio de extinción por hora de un gran incendio ronda los 50.000 euros, nosotros creemos que sale mas caro aun, eso sin contar que luego hay que limpiar el monte y volver a repoblar. Mas gasto para el ciudadano y mas ingresos para las privadas. En el mismo articulo el Mundo asegura que “los gastos en materia de extinción superan con creces los destinados a lo largo del año a la prevención de los fuegos donde la actuación de las brigadas es prácticamente inexistente”………..  

Si  valoramos el precio de las joyas naturales que desaparecen, como el año pasado en Valdemaqueda y Robledo (Madrid), o el Monte Pindo (Galicia), donde podrían haber desaparecido especies endémicas, entonces no hay precio que lo pague.


Anuncios